lunes, 12 de junio de 2017

¿Cerca de Wimbledon 2008?

Por: CONDORITO

A menos de un metro de la línea de fondo, mientras giraba su raqueta y miraba a su rival con ojos de puma acechando a su presa, Roger se disponía a superar una de las siete pruebas que tenía por delante, si quería mantenerse con vida y emparejar las cosas a dos sets en la final de Wimbledon 2008. Al frente, un ‘torito’ rebotaba la bola diez veces con el propósito de crear un hilo de tensión que cruzara la malla y envolviera al serenísimo recibidor, para evitar de cualquier manera el impulso que necesitaba en la consecución de una remontaba que no ocurría desde 1927.    

El público no dejaba de gritar y al juez le tocaba ponerle calma a lo que se convertiría en el tie-break más emocionante de todos los tiempos. Las familias de los protagonistas habían accedido a sentarse juntas desde el inicio del partido, aunque no sabían que para aquel instante también estarían sujetas al hilo de tensión que ya unían a sus allegados.

El reloj decía que ambos jugadores tenían 3h 18min menos de energía, y que completarían las 3h 33min antes de jugarse un quinto set. Aunque 18 puntos disputados con relativa demora hayan parecido un espectáculo de poco tiempo. Al parecer se aplicó la ley “lo bueno no dura mucho”.

El primer punto, como todo buen libro, tuvo un desarrollo ‘atrapador’: servicio de Nadal al revés de Federer; devolución corta y un ‘approach’ de nuevo buscando el punto débil del tenista suizo; gran respuesta de un golpe con ‘top’ cruzado; volea con gran exigencia por parte de Rafa; drive elevado que buscaba un globo, y un tremendo remate con revés que levantó a los espectadores antes de tiempo, debido a una fantástica reacción de Roger que respondió con un derechazo picado en el ángulo superior derecho de la cancha.

Aquel 1-0  era apenas un bocado del estupendo manjar que habían servido ambos jugadores en todo el encuentro, y que tenía como plato fuerte un desempate a siete puntos que terminó alargándose a diez. Rafa pareció con menor presión, y estuvo 5-2 arriba con la confianza necesaria para ganar el parcial, el partido y el campeonato. Pero una doble falta le dio motores al varado Roger, y las cuentas se pusieron 6-5 a su favor, disponiendo del primer set-point del tie-break. Su mujer no paraba de rezar, pero Dios no escuchaba sus plegarias por estar atento al juego.

Nadal volvió a luchar y sus arremetidas celebraciones le traían resultado. Volvió a estar al frente 7-6 y posteriormente 8-7, regresándole a Federer la presión de que podría ser el último punto del certamen. La ventaja conseguida por el español fue brutal: tres ataques de Federer con el servicio y dos derechas, la última paralela al ángulo superior del primer punto, y el guerrero mallorquín  resuelve con un latigazo a contra pierna proveniente de su drive, dejando sin opción a Roger que había subido a la red.

Parecía el fin para el maestro suizo que quería ganar su sexta corona en Londres y de manera consecutiva. No obstante la ilusión se le acabaría más adelante, aún lejos del tie-break. Rafa sirvió nuevamente buscando el revés de Roger. Aquel  no quiso riesgos y devolvió con un ‘slice’, el primero de todo el desempate. La devolución de nuevo quedó corta y la chance del zurdo la ejecutó con un drive esquinado al fondo, irrumpiendo otra vez en las debilidades de su contrincante con el revés. La apuesta de ‘su majestad’ fue de todo o nada. O la enviaba a las gradas, o metía uno de los mejores passing-shots a una mano en toda la historia; como finalmente pasó.

De forma brillante Roger ganó los siguientes dos puntos y se desenlazó una historia de más de cuatro horas y media, que terminó con parciales de 6-4, 6-4, 6-7, 6-7 y 9-7, siendo el juego más largo disputado entre estos dos, y para muchos, el mejor partido de tenis de toda la historia. Al final, sobre el césped de la Centre Court, el ‘matador’ Nadal celebró su primer título en Wimbledon, y escribiría una anécdota que consagraría al Federer- Nadal como el mejor clásico del tenis desde su existencia en el tras-antepasado siglo.

En menos de 30 días, un nuevo camino se abrirá en busca del trofeo dorado, y si la lógica es congruente, tendremos una nueva final entre los dos máximos ganadores de Grand Slam.

¿Estamos cerca de Wimbledon 2008? Un partido en el que sus dos actores llegaron en un nivel inalcanzable y jugaron un tenis fuera del límite. ¿Vendrá una revancha de Rafa, después de ser sometido en la reciente final de Australian Open? Viene como un meteorito encendido, con ganas de eliminar ferozmente a todos los competidores de todos los certámenes. Roland Garros fue prueba de ello, nadie pudo siquiera arrebatar un set de las manos del ‘matador’.

Roger en cambio, viene recargado, con la mente fresca y la raqueta decidida a comerse el mundo. Aunque no deja de ser un completo misterio como va a reaccionar cuando se enfrente al diez veces campeón del abierto de Francia. En Australia no pareció que la ausencia de seis meses le hubiera afectado. Ahora han pasado tres, pero el nivel de su archirrival español ha ascendido considerablemente.

Cabe remarcar que ‘su majestad’ se fue a su descanso siendo único y exclusivo rey del trono. En este año ha vencido tres veces con supremacía a Nadal y ha vuelto a agotar las entradas de las finales de los torneos más importantes.

Sin duda, un nuevo duelo entre el afirmadísimo rey de Roland Garros y el maestro de la raqueta, en una posible final de una de las competiciones que partió la historia con una de sus finales, será un regreso en el tiempo, como si se tratará de dos jovencitos con 22 y 26 años, primero y segundo del mundo respectivamente.


¡Se viene Wimbledon 2008! Ojala también con los sets y tie-breaks de infarto.  

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